lunes, 4 de enero de 2010

Sobre la obra de Bethsabé Tirado

Por Luis Verdejo

Título de la obra: 25th October 2009 Flickr # 2
Técnica: Tinta y lápiz sobre tela
Medidas: 39 x 50 cms.
Año: 2009




Antes de comenzar a escribir este texto sobre el análisis de la obra 25th October 2009 Flicker #2, de Bethsabé Tirado, por necesidad personal (aunque esté o no en la intencionalidad de la autora) observé algunas de las fotografías a las que remiten las direcciones en internet que utiliza para la realización de esta obra. Muchas de las fotografías fueron subidas por un tal (o alias) James Blackwell, y se refieren a fotografías de obras entre escultóricas y utilitarias hechas en cerámica con vidriado. Necesitaba, al buscar estas direcciones, comenzar, no sólo desde el objeto en sí, la obra que está realizada con gran concreción, sino a qué me remitían éstas.
Sé que si la obra 25th October 2009 #2 está expuesta tal cual,( no sé si enmarcada o no, puesta sobre la pared, una mesa, o algún otro medio) y el espectador que se enfrenta a ella, observe que esta obra se trata o remite, por supuesto, a una dirección que nos remite a fotografías (ya que dentro de la dirección encontramos la palabra photos) dentro del sitio web Flikcr.com/
(Si al lado de la obra no encontramos un ordenador, como al presentarme la obra la autora, esto ya es parte del significado de la obra, que más adelante analizaré.)



Entré también al sitio web Flickr.com/ y encontré que lo definen como:

“El mejor sitio de todo el mundo para administrar y compartir fotos en línea’
Y por otro lado, este sitio tiene dos objetivos
Por un lado “ayudar a la gente a poner su contenido, fotos y videos, a disposición de las personas que les importan, a partir de la creación de blogs.” Y por el otro: “habilitar nuevos modos de organizar fotos y videos”.
Todo lo anterior, aunque parezca que no es importante para este texto, es fundamental, ya que tiene que ver, por supuesto, con el plano semántico y pragmático de la obra.
El espectador se enfrenta ante una serie de direcciones, diecinueve en total, distribuidas en retícula, o quizás a manera de un pentagrama musical, realizadas en tinta negra, a partir de un sello automático de imprentillas, (lo cual, al sellar cada una de las direcciones sobre la tela, es un trabajo lento y meticuloso) sobre tela cruda, no imprimada. La distribución de la retícula hecha a lápiz, dentro del formato de la tela, por supuesto, es la forma que construye Besthsabé para concretar su tema. Es importante señalar que las letras en las direcciones están en mayúsculas, ya que el sello de imprentillas carece de minúsculas. El espectador sabe, inmediatamente, si tiene ese conocimiento tan difundido en la actualidad, que esas letras y números, se refieren al ciberespacio, que, aunque éste no es un objeto real, sino virtual, a través de un ordenador se plasma o cobra existencia. En cuanto a que las direcciones están en mayúsculas, quizás, al no “respetar” que las direcciones en Internet están en minúsculas, Bethsabé le sugiere al espectador, implícitamente en este acto, que a ella no le interese que el espectador “vea” las fotos a las que las direcciones remiten (lo mismo sucede al no poner al lado de la obra un ordenador.) Por otra parte, ya que las direcciones “expiran” o llegan a bajarse de la red, esto también nos remite a lo anteriormente dicho sobre las letras mayúsculas en las direcciones: lo importante en este punto está en el plano pragmático, el efecto del espectador de preguntarse, hipotéticamente lo siguiente y quizá otras cuestiones:
a) ¿a qué imágenes remiten estas direcciones?
b) ¿es importante saber a qué imágenes remiten? ¿No será suficiente que la autora ordene en un espacio bidimensional, no en un ordenador, un texto o discurso coherente?
c) ¿Lo importante no será que esas direcciones, las cuales tienen una coherencia en cuanto al código observado en múltiples ocasiones al entrar a internet, son códigos que están, tanto en el mundo virtual, ciberespacio, o en nuestra vida cotidiana, omnipresentes?
En esta última pregunta, la obra de Bethsabé, que parte de una realidad virtual, entronca con la realidad cotidiana que vive actualmente el ser humano en distintos ámbitos.
En este sentido, debo decir que los códigos de barras de las mercancías, de los libros, de las bolsas de valores, del curp, de las matrículas universitarias, las series de palabras y números que designa a los vuelos de los aviones, a aún los signos en muchos graffittis, etc, son parte cotidiano de casi cualquier tipo de sociedad o comunidad. Codificar, por otra parte, no es algo actual; se liga al pasado: desde la escritura cuneiforme, desde el darle un signo, un nombre o número a las plantas, a los animales, a los planetas y astros. Así, un número o una serie de números y letras ha remitido siempre a algo, codificándolo primero y después clasificándolo, pero “dejando de lado el objeto real” al que se clasifica, por una conceptualización o codificación del mismo. Sin embargo, en el caso de la obra de Bethsabé, esas series de letras, números y signos, no significan específicamente algo, sino que remiten a algo dentro de un espacio virtual, (no fuera de él), Internet. Estos signos números y letras tienen un tamaño particular, y visualmente, al estar distribuidas en esa retícula, forman un Objeto visual concreto. También es importante decir que estas direcciones contrastan con el lenguaje escrito, en que estos signos codificados dentro de internet son series de signos que son susceptibles de ser ordenados para remitirnos a algo, (son mediadores) pero que no nos dan significados concretos.
Sellar, por otra parte, es marcar, dejar huella sobre algo, en esto radica la huella o materialización del signo plástico de Bethsabé en la obra: no imprime con una impresora una hoja con las 19 direcciones acomodadas en Excel o en algún otro programa, sino que la autora sella en una tela estas direcciones: elige un soporte, la tela cruda, escoge un sitio web, flicker, un día particular (desconozco si por azar o por alguna intención particular ha escogido el día 25 de octubre de 2009), toma todas las direcciones de los archivos de fotografías que se subieron ese día (pero no toma las fotografías en sí, sino sólo como éstas han sido codificadas) que no alteraban el título 25th October 2009, y sella estas direcciones con tinta negra sobre tela, dejando que la retícula que sirve para enmarcar las direcciones se observe, quizá enfatizando a partir de esto, que existe un orden planeado lógicamente en toda la obra. El signo icónico no se encuentra en esta obra, ya que tanto la estructura de la obra, como la utilización del signo plástico no alude a ninguna realidad vista, recordada, representada o a significados específicos.

Por todo lo dicho anteriormente la obra de Bethsabé se instala semántica y pragmáticamente en este, hasta ahora, relativamente nuevo y sorprendente medio de comunicación y de conceptualización de realidades virtuales llamado Internet, en el cual se navega, esto significa que se pueden tomar rutas muy distintas para encontrar aún lo que no se buscaba. La artista ha partido de una realidad actual muy poderosa, el Internet, a partir, más que de una representación o imitación de esa realidad virtual, de información que se encuentra en ella, hacia una construcción lógica y ordenada de la misma, tomando elementos que ella ha escogido del ciberespacio, (una fecha específica, dentro de un sitio web que se encarga de administrar y compartir fotografías, (que en ocasiones, de acuerdo al usuario, conforman o crean un discurso), ha ordenado estas direcciones) y estos elementos los ha conceptualizado en su obra creando un discurso coherente. Sintéticamente ha partido de Información encontrada en Internet, para ordenar esta información de manera personal. De esta manera se ha partido de un código duro, (la coherencia de los códigos para crear las direcciones, etc.,) para abrirse paso a distintos códigos (más blandos) o interpretaciones que deja abiertos al espectador, ya que la obra, como se dijo anteriormente, entronca con otros elementos de la realidad social e histórica, fuera del ciberespacio, lo que enriquece su obra.

Para finalizar esta reflexión y antes de hablar de los tropos que encuentro en esta obra debo que la obra de Bethsabé está construída lacónicamente, esto es, que encontramos el objeto directo y desnudo, limpio (en el cuidado de su factura) y ordenado, que nos remite a un trabajo conceptual y reflexivo que encuentra una estructura determinada para hacerse viable y para ser susceptible de ser leída por el espectador.

En cuanto a los Tropos mencionaré los que se encuentran en esta obra:
Se encuentra el tropo de repetición en cuanto a las direcciones de Internet que aunque no son las mismas, tienen un sentido de conjunto o de grupo. El paralelismo se encuentra por el ritmo plástico dentro de la retícula donde las direcciones están enmarcadas.
La elipsis la encontramos primero en cuanto a la economía expresiva - estructural y a esa eliminación de las imágenes fotográficas a las que las direcciones que encontramos en la obra nos remiten. Dentro de la elipsis encontraríamos la enunciación, ya que la autora dentro de su obra evita el ordenador para que estás direcciones puedan llegar a observarse: sabemos que estas direcciones remiten a fotos en la red, pero la autora suprime que el observador las vea. La isotopía, que es una repetición de entidades, las direcciones, que se toman como conjunto más que a la observación individual de cada una de ellas, ya que se puede perder alguna letra o signo en la dirección, pero esto no altera la estructura tanto de la dirección, como de la estructura total del objeto visual. La alteración de la superficie, ya que se trasladan esas direcciones del ordenador, donde comúnmente se utilizan, a tela cruda. La metáfora existe en que Internet, la red, ha sido sustituida por direcciones utilizadas en esta, (que sería la sinécdoque) en un soporte en el cual estas direcciones no pueden darnos las imágenes a las que ellas se refieren. La antonomasia la encontramos en que las direcciones nos remiten solamente a Internet (aunque, por supuesto, también a la codificación en el mundo actual, pero esto último sólo puede reflexionarse partiendo de las direcciones son de la red). Por último, quiero decir que la Alegoría se encuentra en esta obra analizada ya que las direcciones en la estructura de la obra no nos hablan de las imágenes a las que remiten, sino que nos hablan de la reflexión que la autora lleva a cabo a partir de la obra sobre la Información codificada en Internet como algo ineludible en las sociedades del mundo actual.