martes, 10 de junio de 2008

Análisis de la Obra de Luz Magaña 2008-2

Por Israel Muñoz Mercado

9 de junio de 2008



La obra de Luz Magaña se articula a partir de momentos vivénciales específicos, partiendo inicialmente de instantes temporales concretos, cada una de estos se extrae como parte significativa y elemental de un contexto social-urbanístico único (NIVEL 1). Los elementos iconográficos obtenidos a través de los instantes permiten establecer un modelo cognitivo base (NIVEL 2), propiciando ulteriormente una especie de filtro conceptual donde la razón, la experiencia perceptual y el inconsciente creativo representan el principal motor selectivo de Magaña para obtener y fundamentar lo que más tarde estructurara la resultante de todo su proceso pictórico, es decir, la obra plástica. La incidencia peculiar de las imágenes urbanas, trabajando iconográficamente y en conjunto sobre un mismo plano compositivo (NIVEL 3), coadyuvan integralmente creando un estado atemporal, no para reflejar o representar figurativa y fotográficamente un evento social-histórico finito, si no más bien, para generar relaciones de carácter íntersemántico, creando obras visual y conceptualmente de apariencia atectónicas.



Bajo un nivel de representación grafico-visual, Luz Magaña utiliza como elementos principales espacios carreteros abiertos, exaltando plásticamente autopistas, llanos y praderas, casetas de cobro, torres de luz eléctrica, cables de tendido eléctrico, puentes y letreros carreteros, señales o referencias automovilísticas, todo ello con singular énfasis por la actividad dinámica de los autos, y más aun por la cinética de las luces automovilísticas durante la noche, aunque más recientemente ha existido una preocupación por exaltar espacios urbanísticos abiertos, donde las autopistas y carreteras han sido remplazadas por avenidas y parques propias de la ciudad, así como también por plazas, mercados y terminales de autobús, las torres de cableado eléctrico por semáforos y postes de luz eléctrica, así como también por antenas de transmisión televisiva, los letreros carreteros o señales automovilísticas por anuncios propagandísticos, o bien, de índole laboral, y la actividad automovilística nocturna por el roll social de la urbe capitalina, encontrando cada vez más la representación por la actividad humana.



Cada obra se presenta de manera fragmentada por detalles claramente definidos, sin establecer un patrón formal único, por lo que las imágenes siempre presentan una conformación plástica-compositiva distinta. La manufactura expresiva de los recursos plásticos junto con el contraste cromático, asta ahora, son la característica más relevante en la obra de Magaña. Polarizando el proceso creativo y a nivel simbólico, durante la primer etapa, las diagonales y horizontales por los cables de luz, en analogía con los sentidos direccionales de las autopistas aluden a una dinámica no solo conducta humanista, si no también del modo intangible por el cual un individuo por si mismo entrelaza y permuta sus fronteras conceptuales, definiéndolo y caracterizándolo a nivel de esencia, lo que por otro lado también define la capacidad y el modo particular para afrontar analíticamente la modalidad problemática que por lo regular se le presenta en el contexto de una realidad física-tangible.

En ese sentido, se intenta gradualmente profundizar indirectamente por vías de razonamiento no propiamente evidentes, que más bien posan sobre un proceso estructural inconsciente, aunque paradójicamente y contrariamente a lo predeterminado en esta etapa, su obra plástica es creada sobre un nivel consciente, articulándola y controlándola con gran claridad sobre los recursos conceptuales y plásticos. Por esta razón, es evidente que para accesar al mensaje otorgado por Luz es imprescindible conocer el contexto social por el que ella ha tenido enriquecer su discurso visual. Durante la etapa más reciente de Luz se ha presentado una variante singular, entrelazando valores intrínsecos, ahora no solo la jerarquía simbólica e iconografía, sino también de orden semiótico y semántico, incrementando tableros donde toda la resultante plástica se estructura con frases u oraciones completas, que trabajando de manera particular, o bien, en relación con los demás elementos visuales adquieren por si mismos el carácter de patrones textuales en el interior de un órgano o mecanismo que anteriormente se establecía propiamente de manera visual, y que en el presente se contrapone y a la vez relaciona estrechamente con la representación clara de personajes estratégicamente empleados. Sin embargo, aun se puede percibir e intuir la existencia de cierto grado de intencionalidad que no del todo ha sido clarificado. A pesar de ello, seria considerable aceptar que la experimentación plástica-analítica por la que transita actualmente este proyecto pictórico permea y fluctúa a través de un proceso ideal. En ese sentido, Luz ha dejado atrás la etapa inicial de búsqueda y dominio de los medios plásticos propios de la especialidad, utilizando ahora la experimentación como sistema principal para profundizar sobre la asimilación de conceptos, donde como consecuencia pueda homologarse cierto rango de información en base a la razón lógica, la intuición, y experiencia sensible.

A nivel estilístico, y particularmente en el caso de la obra de luz, el contexto social no solo ha jerarquizado el discurso principal temático, si no también ha influido directamente en la manera o modo de resolver expresiva y compositivamente el rango formal de la imagen pictórica sobre los pequeños paneles, propiciando detalles casi abstractos de color azul casi plano, o bien, imágenes figurativas titubeantes de contorno abierto, pintadas directamente sin el recurso de veladuras, creando un aspecto sobrio con una paleta de pocos colores, sin yuxtaponer o cristalizar los diversos rangos formales que plantea la imagen. Esto mismo y por lo regular se da en las nubes, o bien, en las referencias transitorias de movimiento, que luego y en cierto sentido, se convierten simbólicamente en manchas que aluden a cierta temporalidad cronológica, exaltando aun más el grado de significación. Existen líneas de enlace visual, cables de alta tensión y automóviles que pasan fugaces, pudiendo capturar de ellos solo una breve porción de tiempo, que a nivel formal compositivo rompen con la estática de los pequeños paneles-soportes, imprimiendo coherencia temática. De manera alterna se produce la relación entre imágenes semi planas y figurativas. Y la ordenación de los pequeños paneles se hace verticalmente y en otras de manera horizontal, sin embargo, en ambas modalidades siempre existe un interés por alcanzar orden modular coherente, una especie de “multi nivel”, colocando lineal y planificadamente la ubicación de todos los paneles (algunos que poseen ciertas dimensiones se colocan con una posición particular, y otros, que difieren del tamaño inicial se ubican de manera distinta), la imagen general no propicia perspectivas anamórficas, más bien, el tratamiento visual discursivo conlleva a la fragmentación física-narrativa, utilizando panoramas semi solarizados y de ángulo paralelo a una realidad histórica, como si algunas imágenes y detalles fuesen tomados y procesadas por una cámara de video. La iconografía de las señales automovilísticas también es otro referente importante en la obra de Luz. Estas se traspolan significativamente con otros elementos claramente identificados, generando una vertiente narrativa de consecuencia (antonomasias), grados de significación que varían dependiendo del análisis critico por parte del espectador, pero que sin duda son propiciados por la particularidad de la representación plástica. Estéticamente no existe pretensión alguna para revalorizar la imagen a través de la belleza, más bien, el valor sublime de la obra se adquiere por el modo o conducto personalizado de Luz para integrar y exhibir una visión interna ante un contexto especifico, creando por si mismo un marco visual-teórico sustentable.



A lo largo de su desarrollo, y a nivel pragmático su proceso creativo se ha distinguido por trasmutar de un modelo meramente descriptivo-representativo a una etapa critica donde se antepone la realidad contextual del autor y el entorno social en el que se esta inmerso (sujeto/objeto). Dando paso a un grado de conciencia, no solo para asimilar los aciertos y errores con respecto a la(s) etapa(s) anterior(es) por la(s) que ha tenido que pasar, si no también para abordar y resolver mucho mejor las necesidades, recursos y exigencias de la etapa actual. Es verdad que aunque técnicamente no han existido variantes de consideración, lo cierto es que el verdadero propósito cognitivo de avance en Luz ha ido encausado más por una auto regeneración interna de orden filosófica para correlacionar y articular de manera diferente una problemática, esto es claramente evidente en la última obra, donde existen correspondencias no solo compositivas, sino también simbólicas y semánticas, la experiencia sensible ya no solo representa un paquete de información, más bien a una especie de vivencia formada, encausando su desarrollo a un tipo de praxis creadora.