martes, 10 de junio de 2008

Análisis de la Obra de Otelo Granados Reyes 2008-2

Por Perla Arroyo Lemus



La pintura actual, como parte del universo de producción y representación de imágenes, no escapa de los efectos y características del arte en general de las últimas décadas del siglo pasado y hasta nuestros días.

Entre sus características se encuentran la pérdida de homogeneidad, el eclécticismo en estilo y técnica, el uso de soportes de toda índole, la temática —que transita desde la expresión de franca oposición y resitencia social hasta lo banal, estétizante absurdo y contradictorio—, sin pasar por alto aquella que se produce para una función puramente decorativa o aquella otra, como ejercicio y mímesis nostálgica de la pintura tradicional en el marco de arte romántico.

En la clase de Pintura del periodo 2008-2, estas características y lineamientos aparecen de forma natural en el conjunto del trabajo producido en el taller.



La obra de Otelo en este semestre, presentó figuras humanoides solas en comparación del semestre anterior donde el motivo era la pareja. Los fomatos de la obra son medianos menores a un metro de superficie. Las técnicas usadas por son encausto y acrílico sobre madera o tela. Su trabajo denota mucha experimentación de los materiales de carga, acude al accidente en pintura para lograr efectos y dotar de significación a algunos elementos plásticos o unidades de su obra.

En su obra podemos encontrar la presencia de un discurso artístico, es decir una constante estilística notable que remite a rasgos generales de la pintura surrealista.

Más allá de la discusión frontal actual entre la teoría remitida en la historia del arte, los estudios culturales y la filosofía, versus la práctica vertida en la producción de la obra de arte, donde facilmente nos podemos perder entre descalificar una obra por su formato, ejecución o códigos de creación y/o significado, en lugar de darle su justo lugar como una expresión artística producto de un trabajo sensible y consciente que alude a la representación del mundo del ser humano a través del muy particular punto de vista del ejecutante.



Lo que tenemos frente a nosotros son imagénes generadas por Otelo quién a través de la pintura expresa e inventa una realidad paralela donde la soledad, la pesadumbre y lo deforme se llevan a cabo en diferentes escenarios y con diferentes personajes.

La reiteración de la aplicación de sus recursos plásticos y las variaciones de los mismos, denotan una búsqueda itinerante en su sistema definido y delimitado de representación a nivel técnico y formal. Lo que es ilimitado y basto son las escenas representadas y los ambientes que se generan de acuerdo a las sensaciones y significados de cada una.

Es estar ante una serie de eventos del ser humano donde nunca podremos identificarnos a través de las formas pero sí a través de la sensación que resulta de la experiencia del solo mirar la obra.