jueves, 18 de junio de 2009

DOS PINTURAS ATRAPADAS ENTRE DOS REVERSOS

“LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE MÉXICO: LA INDEPENDENCIA Y REVOLUCIÓN” DE VERÓNICA CONSUELO MACEDO
Por Patricia Narváez Gameros


Para poder plantear una hipótesis interpretativa de esta pintura primeramente he de describir lo que veo, explicar y después plantear y argumentar la hipótesis. Empecemos con el código de acceso. La ficha técnica dice:
Las mujeres en la historia de México: La Independencia y la Revolución.
Verónica Consuelo Macedo
2009
Temple/tela/madera
122x162 cm
Instituto Nacional de las Mujeres



Aunado al título tenemos unos iconos que representan unas estampas bibliográficas en marco azul. En primer plano podemos distinguir claramente la imagen de Leona Vicario, atrás le sigue el nombre de Josefa Ortiz de Domínguez pero no distinguimos su rostro, luego alcanzamos a ver el hombro de otro personaje y al final vemos la mitad del rostro de lo que parece ser Carmen Serdán. Leona Vicario y Josefa Ortiz de Dominguez participantes clave de la Independencia de México y Carmen Serdán participante activa de la Revolución de 1910. Con el afán de encontrar pistas de significados y el porqué la artista escogió a estas figuras de la historia y no otras, recordemos brevemente la importancia de estas tres mujeres en la historia de México:
LOS PERSONAJES O ICONOS.
Los tres personajes que voy a analizar tienen en común una valentía y desafío hacia la autoridad en una época en que era impensable que las mujeres tuvieran siquiera iniciativa alguna fuera de la cocina y el hogar. Podemos pensar que el homenaje primeramente es para la figura que yace encima de todas las demás estampas bibliográficas: María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador. Nació en la Ciudad de México, México, el 10 de abril de 1789. Quedó huérfana de ambos padres a la edad de dieciocho años, razón por la cual quedó al cuidado de su tío, que además fungía como albacea.
Por este tiempo conoció a Andrés Quintana Roo, pasante de derecho que trabajaba en el despacho de su tío. Ambos quedaron enamorados, y Andrés solicitó la mano de Leona, obteniendo la negativa de su tío, por la diferencia de ideologías. Esto motivó a Leona a huir de su casa para unirse a Quintana Roo en su participación en la insurgencia. Vicario se trasladó al pueblo de Tacuba, donde formó un grupo de mujeres que apoyaban la causa independiente.
Leona Vicario financiaba con su propia fortuna la insurgencia. Sirvió como correo de los insurgentes, a los que servía como espía en la Ciudad de México --junto con otras personas de una organización secreta llamada Los Guadalupes-- hasta que fue puesta presa el 13 de enero de 1813 al ser descubierta su participación en las conjuras independentistas. Fue condenada a recluirse en el convento de Belén de las Mochas, de la Ciudad de México. Más tarde, tres insurgentes disfrazados de oficiales del ejército virreinal la ayudaron a escapar rumbo a Tlalpujahua, Michoacán, donde finalmente contrajo matrimonio con Andrés Quintana Roo.
Veremos que la vida de Vicario no fue muy diferente de la mayormente conocida Doña Josefa Ortiz de Domínguez que se identificaba con el abuso sufrido por la comunidad de criollos por parte de los gachupines, tal como llamaban a los españoles nacidos en la península: ella misma era una criolla. Los criollos eran considerados como ciudadanos de segunda clase por el régimen colonial, en virtud de haber nacido en la Nueva España (una colonia) y no en la metrópoli. Por ello, eran relegados a puestos de segundo nivel en la administración pública del virreinato. Este hecho creó un gran descontento con el paso de los años, y los criollos comenzaron a organizarse en grupos literarios donde se difundían las ideas de la Ilustración, prohibidas por la Iglesia Católica. Doña Josefa se integró en una de estas sociedades, y convenció a su esposo tiempo después, de integrarse también a ella.
Para protegerla, encerró a la corregidora en un cuarto bajo llave. No obstante lo anterior, Josefa Ortiz de Domínguez pudo advertir al cura de Dolores, Miguel Hidalgo, que la conspiración había sido descubierta. Fue por ello que el párroco convocó al pueblo a levantarse en armas la madrugada del 15 de septiembre de 1810, con lo que dio inicio la guerra por la independencia de México.
Hablando de la revolución, Carmen Serdán (n. en 1875, en Puebla, Puebla) fue la hermana de Aquiles Serdán. Trabajó con entusiasmo junto a su hermano en la campaña antirreeleccionista y maderista. En sus actividades secretas usó el nombre de Marcos Serrano. Este es un dato importante ya que nos recuerda que en esa época las mujeres vivían al margen de cualquier actividad que no fuera el hogar. Y si lo hacían tenían que usar un nombre masculino para no ser perseguidas. En octubre de 1910 estuvo en San Antonio Texas, para llevarle fondos a su hermano.
Se encontraba con éste el 18 de noviembre, cuando la casa de la familia Serdán, en la calle de Santa Clara, en Puebla, fue atacada por fuerzas del ejército federal y de la policía estatal. Con valentía y rifle en mano salió al balcón de la casa para sermonear al pueblo, acto en el que resultó herida. Al cesar la resistencia dentro de la casa, Carmen, su madre y la esposa de Aquiles Serdán fueron apresadas y enviadas a la cárcel de La Merced, y después al hospital municipal de San Pedro.
Terminada la etapa huertista, durante la lucha constitucionalista, actuó como enfermera en varios hospitales de sangre. Se retiró después a Puebla, donde estuvo, por algunos años, dedicada al cuidado de sus sobrinos. Murió en 1948, la ciudad de Puebla, Puebla.
Tenemos así que estas tres heroínas de la historia de México forman los pilares conductores en que se apoya el discurso de la artista. Son un ejemplo de valor para cualquiera y vienen a cubrir un hueco en la época actual en que no tenemos lideres dignos de nuestra confianza, especialmente a menos de un mes para las elecciones del cinco de julio.
Ahora conocemos el titulo de la obra, quien, cuando y en que técnica fue pintada la obra. Sabemos también las medidas. Pero ¿porque es importante “Instituto Nacional de las Mujeres”? ¿Acaso es relevante el hecho de que esta pintura fuera realizada por una mujer y no un hombre? La clave nos la proporciona los lineamentos de dicha organización. Así se leen sus principios:
MISIÓN
Somos la institución del Gobierno Federal encargada de dirigir la política nacional para lograr la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, a través de la institucionalización y transversalización de la perspectiva de género en las acciones del Estado mexicano
VISIÓN
Somos la instancia rectora de la política nacional en materia de igualdad de género, que fomenta nuevas relaciones entre mujeres y hombres de manera equitativa, que transforma la cultura y las estructuras del Estado para que las mujeres disfruten del pleno ejercicio de sus derechos humanos.


OBJETIVO GENERAL
Promover y fomentar las condiciones que den lugar a la no discriminación, igualdad de oportunidades y de trato entre los géneros, el ejercicio de todos los derechos de las mujeres y su participación equitativa en la vida política, cultural, económica y social del país.
Pocas veces se tiene la oportunidad de encontrar el porqué de la realización de una pintura y no la voy a desaprovechar. Como razón numero uno tenemos:
El Instituto Nacional de las Mujeres convoca a
participar en el Concurso Nacional de Pintura y Escultura
“Las mujeres en el arte 2009”
Con el tema “Las mujeres en la historia de
México: la Independencia y la Revolución”.(el tema del concurso es el tema de la pintura en cuestión)
El concurso, realizado en el marco de la conmemoración
del Bicentenario de la Independencia de México
y el Centenario de la Revolución Mexicana, tiene por
objetivo reconocer, fortalecer y difundir la creación de
artistas mexicanas, con obras que destaquen el papel
de las mujeres en el desarrollo de estos movimientos
históricos (y señalan las bases de dicho concurso).

Asi pues se trata de una pintura feminista, hecha por una mujer, acerca de mujeres importantes en la historia de México, dirigida primordialmente a las mujeres.
La muestra es para todo público pero las pintoras o escultoras son únicamente mujeres, es decir, se excluye la participación de artistas de sexo masculino. Esta exclusión es feminismo. La convocatoria lanzada por este instituto, con tintes claramente políticos, además de buscar imágenes en que la figura de la mujer sea el tema principal, busca la simpatía de nuevas integrantes perfilándose hacia una política feminista, término ya muy enflaquecido y desacreditado en la actualidad.


El feminismo es un conjunto de teorías sociales y prácticas políticas en abierta crítica de relaciones sociales históricas, pasadas y presentes, motivadas principalmente por la experiencia femenina. En general, los feminismos realizan una crítica a la desigualdad social entre mujeres y hombres, y proclaman la promoción de los derechos de las mujeres. Las teorías feministas cuestionan la relación entre sexo, sexualidad y el poder social, político y económico.

Entonces el primer y segundo código de acceso cumplen su función porque sabemos que esta pintura es un homenaje no solamente a estas tres mujeres (Vicario, Ortiz y Serdán) en conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana, sino que también es un homenaje a las mujeres que tienen el valor de ejercer su voz y fuerza.
Sabemos el porqué del titulo, el porqué de la ficha técnica e incluso hay una firme sospecha de que la pieza es para dicho concurso.

Luego observamos que en las orillas existen restos de pintura verde que nos invitan a ver el reverso. Para nuestra sorpresa, encontraremos los mismos iconos pero en objetos. Lo que pensamos encontrar como el frente de la pintura es en realidad el reverso, y el reverso es el frente. Son los objetos que sirvieron de modelo para lo que ahora sabemos puede ser el frente: ahora sabemos que se trata efectivamente de las estampas bibliográficas de los personajes antes mencionados, sin embargo debajo de estas estampas también se encuentran las biografías de Sor Juana Inés de la Cruz, Elena Garro, Frida Kalo, La Malinche. La simbología de todas estas mujeres reunidas en el reverso de en un cuadro tiene una carga eminentemente feminista y acorde con los lineamientos del concurso en que esta pintura probablemente va a participar. En realidad el concurso nos provee del contexto actual en que nació la pieza, independientemente de su participación o no en dicha convocatoria.

Todo este conjunto de estampas en realidad si está colocado físicamente en el mismo lugar en el reverso del cuadro, así como la ficha técnica también está físicamente suspendida de un hilo en el reverso, es decir son dos reversos idénticos, uno pintado y otro con objetos. (¿Es coincidencia que el hilo tiene forma de una horca y se encuentra a la altura visual del rostro de Carmen Serdán?)

EFECTO SÁNDWICH.

Ahora llegamos a la parte medular: descifrar por qué estamos frente a dos reversos, uno pintado y otro con objetos. Nos damos cuenta que la artista nos ha tendido una trampa y con sentido del humor. ¿Alguna vez se han preparado un emparedado con los extremos finales del pan de caja? Es lo que tenemos aquí: una pintura atrapada entre dos tapas, dos reversos. Y ¿qué es lo que hay dentro del sándwich pictórico? Dentro tenemos la riqueza de la propuesta porque lo que cada quien visualiza con el título “Las mujeres en la historia de México: la Independencia y la Revolución” es lo que cada quien imagina que está pintado en el reverso.


Siguiendo la lógica propuesta por Verónica, dentro estarían atrapados dos frentes, uno pintado y otro con objetos pero ¿qué contendrán? En medio encierra lo que los pigmentos de nuestra imaginación deseen. Tal vez una pintura se refiera a las mujeres presentadas en las bibliografías que participaron en la Independencia de México, y la otra pintura a la Revolución. Es probable que se trate de una pintura histórica y heroica al estilo Coubert, o puede ser una tela en blanco al estilo Malevick. Lo importante es que ese centro es un espacio virtual creado en la mente del espectador mismo. Las palabras, es decir el titulo de la obra, al ser decodificados por el espectador, son los matices y las imágenes que cada uno imagina que podrían ser. La referencia visual de nuestras heroínas nos hace pensar que la artista utilizo esas imágenes como guía para una composición que se encuentra en otra dimensión, probablemente Platónica, en el mundo de las ideas. Entonces el espectador como partícipe activo de la obra puede recrear mentalmente el tipo de pintura que mejor crea puede representar el titulo “Las mujeres en la historia de México: la Independencia y la Revolución”.


Puede suceder que el efecto sándwich no se produzca y entonces la lectura pueda ser aceptada como tal, que la composición es realmente un gran espacio del reverso de un bastidor de madera en donde localizamos estas estampillas de personajes femeninos de la historia de México. Pero sospecho que las intenciones de la autora no son tan simples. Verónica juega con nosotros al estilo Magritte en su obra Esto no es una pipa. Realizada en 1928, estableció claramente la distancia entre realidad y representación al acentuar que aquella imagen pintada de una pipa, no es la pipa en realidad, sino solo su representación visual. La pintura ahora en cuestión, tiene el propósito de volver a poner en juego dicha ambigüedad, al conjugar ambos conceptos, realidad y representación, en el mismo soporte que tiene y no tiene frente sino dos reversos y por dentro, dos frentes que son un misterio.

Lo que yace en medio de los dos reversos, es lo que realmente tiene una capacidad polisémica de interpretación. La parte lúdica, el juego de dos reversos en un solo cuadro es en realidad la aplicación de la teoría de las catástrofes. Es un elemento desestabilizador y de sorpresa. Inquietante. Quisiéramos una certeza pero no la hay.
Solamente tenemos la certeza de las palabras escritas en la ficha técnica, pero es una certeza a medias. Porque hasta las palabras mismas cada quien las interpreta a su modo, y la imagen que pueda yo tener del título de la obra nunca va a coincidir con la imagen que se genere en la mente de otra persona.

Otro elemento desestabilizador es el hecho de que a cierta distancia no identificamos que lo que vemos está realmente pintado. Parece que la artista tiene todo fríamente calculado. Sabe que en la actualidad el espectador vive deprisa, casi sin detenerse a observar e incrédulo del arte actual por tantas tomadas de pelo. Entonces Verónica tiende una trampa visual, nos atrapa y nos abandona con una serie de interrogantes por descifrar. Su intencionalidad en términos de Eco, es de un autor ideal. En el cuadro no hay nada por casualidad. Parece que es una composición azarosa pero no. Eso es parte de la trampa. El gran espacio aparentemente vacio de la madera, crea un silencio visual muy potente, un vacio que en realidad está ocupado por pigmentos de siena tostada y ocres que simulan una madera. Ese aparente vacio es parte de la planificación de la composición. Ese aparente vacio es parte de la respuesta estética que se busca por parte del espectador.

En cuanto a las categorías axiológicas mencionadas por Omar Calabrese, los valores asociados con la obra de Verónica son morfológicos, ya que la trampa funciona siempre y cuando se pueda lograr el grado de ilusión a partir de la representación mimética de la forma, y tímicos en cuanto a las diferentes reacciones que se puedan generar en el publico: de indiferencia o sorpresa e inquietud…curiosidad.
Así que Verónica planea compositiva y conceptualmente lo que desea provocar en el espectador. Como un cazador en la selva que siembra sus trampas para atrapar a la presa, así lo hace Verónica con su trampa al ojo. Y caemos. Aun con el espectador que camina indiferente alejándose de la obra pensando que no hay nada que ver, se cumple la trampa al ojo. No hay escapatoria. Caemos de una manera u otra. Me parece que se trata de una intencionalidad que en la autora nace conscientemente explicita, pero apuntando a lo inconsciente explicito. Es decir, planea su objetivo, pero dentro de ese objetivo también está generar una respuesta que salga fuera de su control o intencionalidad original, nos invita a utilizar nuestra imaginación y al hacerlo, su obra cobra uno de los valores más preciados que pudiéramos encontrar en una pintura. Nos deja a los espectadores ante un acertijo sin respuesta univoco. Y ante ese laberinto mental que se puede generar o no dependiendo del tipo de espectador que este frente a la obra, vemos ésta apela primeramente a nuestra experiencia sensorial a través de la trampa al ojo. Primero nos engaña, pensamos que lo que vemos no esta pintado. Ese es el anzuelo para que después intentemos crear una interpretación de la obra. Todo ello sustentado en un alto valor al manejo de la técnica que es preocupación numero uno para Verónica. Si no ¿por qué pintar algo que pudiera fotografiar?

La invención de la fotografía en el siglo XIX marcó un hito en la historia de la pintura. Se podría considerar que la primera aseveración respecto al declive de la pintura como medio artístico, fue realizada en 1839 por el pintor Paul Delaroche, quien pronunció: “Desde hoy la pintura está muerta”, luego de la abrumadora invención de Daguerre[1]. Sin embargo esto no fue así. Surgió primero el Realismo corriente artística encabezada por el artista francés Gustave Courbet, cuyo propósito fue crear un arte que respondiera a las costumbres y hábitos de la realidad vital de su época. De esta manera Verónica hoy con su obra Las mujeres en la historia de México: La Independencia y la Revolución se declara acérrima defensora de la pintura en una época en que predominan los medios digitales de expresión, y pareciera que la pintura esta relegada por “conceptualismos” vacios especialmente de técnica y creatividad, llenos de ocurrencias pasajeras. De ahí su obsesión por conservar una habilidad en el manejo del pincel que ya poco se cultiva. Se deberá por tanto evitar caer en una egolatría del virtuosismo siempre apuntando como en esta obra, hacia el espectador, no hacia la vanidad del artista.

De la Rosa Pérez, José Jesús . Heroinas de México: Doña Josefa Ortiz de Domínguez, la corregidora de Querétaro. Universidad de Texas. 2008
Beuchot, Mauricio. Tratado de Hermeneutica analógica. UNAM, Mexico, 1997
Calabrese, Omar. La era neobarroca. Catedra, Madrid, 1994
Castro, Sixto. Vituperio de Orbanejas. Herder, Mexico, 2007
Frondizi, Risieri. Que son los valores. Fondo de Cultura Economica, Mexico, 1995
Douglas Crimo, citado por Arthur Danto, Después del fin del Arte, Barcelona, Paidos, 1999



[1] Douglas Crimo, citado por Arthur Danto, Después del fin del Arte, Barcelona, Paidos, 1999 p.162