martes, 12 de junio de 2007

COMENTARIOS SOBRE LA OBRA DE FERNANDO REYES


por GORKA LARRAÑAGA

Comienzo el análisis de la obra de Fernando partiendo de mi propia obra, pues el hecho de lo antónimas que puedan resultar estas, puede ayudar a definir la que me dispongo a evaluar. Al contrario de la obra que yo intento trabajar, que busca expandirse, que busca su sitio en interrelación con otros medios, que tiene muy en cuenta la carga cultural propia y la del espectador y que busca su sitio en el espacio, la obra de Fernando se caracteriza por dirigirse hacia dentro, hacia un dialogo consigo mismo. Viene a ser un encuentro con ese abismo que pueda resultar el quedarse a solas con uno mismo. Fernando da prioridad a esa búsqueda, más que a la búsqueda de los vasos comunicantes con el espectador. Resumiendo realiza un tipo de obra que no hace concesiones.
En un primer vistazo al espectador lo que puede engancharlo es un código de acceso relacionado con la estética, es decir por el conjunto de formas indefinidas, así como la delimitación de estas mediante líneas y cambios cromáticos. Pero ya en una segunda mirada mas pausada, la respuesta del espectador puede que se convierta en una respuesta mágico-religiosa, ya que esa búsqueda que práctica Fernando, lleva a cierto tipo de espectador a imaginar, a proyectarse y a plantear cuestiones muy cercanas a esa búsqueda inicial del autor.
Las figuras retóricas o tropos que se pueden encontrar en su obra son varias. Primero señalaría la interpenetración. Esta interpenetración entendida como entidades menores que deben desaparecer a favor de las correspondientes a otras, sobre todo cuando uno de los tipos es prioritario como unidad pertinente de análisis. Podría hablarse de una interpenetración adherente. Explicación.
También puede hablarse de elipsis o supresión, Explicación. Este tropo favorece la proyección del espectador de la que antes hablábamos.
LO QUE SE CALLA, LO QUE NO SE DICE, LO QUE ESTÁ AUSENTE, PUEDE SER TAN REVELADOR COMO LO QUE SE DICE O LO QUE ESTÁ PRERSENTE.
Elipsis plástica:
Siluetaje: consiste en mostrar sólo el contorno de un tipo icónico reconocible; la forma periférica queda suficientemente descrita, pero el interior aparece con textura y color.
Por último, se podría hablar también de cierta sinestesia en el signo plástico, al hacerse las formas texturizadas ásperas y las difuminadas etéreas.
En lo que se refiere a las vertientes conceptuales, considero que los trabajos de Fernando mantienen una vertiente conceptual eminentemente expresiva, surgida de ese dialogo interior, ese viaje introspectivo que él práctica. De todas formas cabría hablar también de cierta sustitución de los elementos del mundo externo, por elementos muy propios de Fernando, elementos muy personales,: las pinceladas alargadas texturizadas, las variables cromáticas, los difuminados de fondo…
En el aspecto morfológico, aunque sus trabajos compositivamente son bastante estables, y en ellos se combinan pinceladas verticales con horizontales de forma muy estable, acompañadas por delimitaciones lineales derechas. Ateniéndonos a esto, se podría hablar de algo conforme, pero no creo que sea este el caso.
Por lo visto en varios de sus trabajos, muchas veces quedan huellas de violencia y texturas poco complacientes. Muchas veces las formas se dispersan, perdiendo esos limites entre el fondo y la figura. Dominan los silencios, sobre puntuales territorios de ruido y los colores son predominantemente apagados y obscuros. Por todo ello considero que quizá la balanza puede que se incline hacia lo deforme, lo no complaciente, uniendo el concepto de deforme a lo triste, a lo interior, al mundo de las emociones negativas.
Los elementos de los que se vale Fernando para su búsqueda son el lienzo, la materia y los colores, por lo que de antemano y prejuzgando se le podría suponer un valor estético a su obra. De todas formas no creo se este el caso, pues su obra para el espectador que tenga la suficiente paciencia y recursos analíticos para contemplarla, transmite fuertes emociones de ciertos estados de animo, predominantemente la melancolía. Es por esto que considero que el principal valor de su obra es el timico y uniendo esto con lo recién afirmado sería de carácter disforico.
Para terminar, decir que por la juventud de Fernando y por la eminente identidad explorativa de su trabajo, podría incluirse a Fernando en la categoría de autor empírico, es decir, aquel que busca y deja abierta su obra a interpretaciones que no pretendía de antemano. Sin embargo, una vez de haber escuchado al autor hablar sobre su obra, está bien claro que él sabe cual es su búsqueda, cual su fin, cual el espacio en el que su trabajo debe de ser expuesto y cual tiene que ser el público para este trabajo. Una vez de saber esto y comparándolo con lo que acabo de escribir sobre su trabajo, creo que lo que pretende coincide plenamente con lo que transmite, por lo tanto quizá sería mas justo incluir a Fernando dentro de la categoría de autor ideal, con un tipo de intencionalidad consciente explícita.