jueves, 11 de diciembre de 2008

Análisis sobre el trabajo de Tania Gómez

por Laura Michelle Sandoval Martínez

A lo largo de nuestra vida los seres humanos tenemos distintos procesos vitales, artísticos, creativos, entre muchos otros; mediante los cuales buscamos satisfacer diversas necesidades que nos permitan o faciliten nuestro estar y transitar en el mundo.
Para el artista visual, una de estas necesidades es la creación y producción de objetos que deambulan en distintas esferas y niveles de interés, que pueden ir del generar una experiencia estética, provocar o mover hacia la reflexión, expresar una emoción, pensamiento o idea; o simplemente una búsqueda en la problematización de la imagen y su construcción; entre muchos otros objetivos que buscan ser cubiertos por los que al quehacer artístico nos dedicamos.



Sin embargo muchas veces olvidamos preguntarnos ¿cuál es el verdadero sentido de lo que hacemos, hacia dónde vamos, hacia dónde queremos ir o si realmente tiene sentido hacer lo que hacemos? Sin embargo creo que es una de esas preguntas cuya repuesta se va transformando con el transcurrir del tiempo, pues la creación responde a un proceso que cambia continuamente; aunque para respondernos muchas veces es necesario regresar, indagar en nuestro pasado, ir hacia nuestro génesis, buscar en el principio, en el qué nos determina como individuos, como seres humanos; qué nos acompaña en ese transitar.
La memoria, el recuerdo, lo íntimo y lo expuesto son elementos presentes en la vida de todo ser humano, que en particular el artista los utiliza y proyecta a través de su trabajo, haciendo uso de los distintos medios y unidades plásticas que en este caso para el pintor, la pintura le ofrece.



Tal, es el caso de los procesos experimentales que presentó el trabajo de Tania, pues si bien el plano semántico permaneció como parte fundamental en la construcción de su discurso, el cual plantea el retrato como búsqueda, como indagación del saber de donde viene; y el autorretato como referencia de lo que es, de lo que no puede y puede llegar a ser a través de la pintura; muestra a través de los diferentes retratos diversas formas de abordar el mismo tema; primero lo hizo mediante un espacio muy propio donde inserto una imagen de sí misma frente a un espejo; donde la calidad de la figura protagónica aludía a una forma espectral, fantasmal; su paleta mostró en esta ocasión una tendencia hacia colores ocres que tendieron a la luz, hubo participación del azul, rojo, blanco y gris; posteriormente presentó un tríptico a manera de autorretrato donde presentó espacios que referencian cuestiones personales e íntimas; sin embargo fue interesante el cambio en el plano sintáctico que presento este trabajo ya que la paleta se fue hacia la opacidad, a la oscuridad, al enturbiamiento cromático y no hubo presencia de una forma que la representara literalmente, fue el espacio mismo a manera de metáfora el que representó a Tania; por otra parte al presentar este conjunto de cuadros, Tania nos mostró otro pequeño cuadro que desborda emoción, que se contrapone a lo que en sus propias palabras describía de sus primeros dos cuadro como una:”emoción contenida”, en este pequeño cuadro muestra una total libertad al aplicar el color, las formas se abstraen y en concreto construye un cuadro explosivo en el que raya la intención de una expresión totalmente libremente desbordada.

El proceso creativo de este semestre en el trabajo de Tania concluye en la elaboración de un conjunto de pequeñas cajas, intervenidas con pintura y diversos elementos tales como retratos, flores, y un conjunto de figuras geométricas sobre alguna de las cajas .
El último trabajo de Tania semánticamente posee un carácter más intimista, aún más que los demás, por las características propias de los soportes que utilizó para la realización de dicha obra; pues si bien no tienen un título que nos remita a algo; las cajas ya denotan por sí mismas la idea de objeto que utilizamos para guardar otros objetos que consideramos valiosos o a los cuales solemos atribuirles algún tipo de valor sea económico o afectivo; en este sentido me parece que utiliza la metáfora como elemento retórico de su pintura; la caja como metáfora de su ser mismo, de lo que guarda dentro de sí, sus memoria constituida por sus propios recuerdos que viajan con ella día a día, o bien como un simple contenedor que guarda todas aquellas emociones, ideas y pensamientos que la construyen.



En la primer caja podemos observar un autorretrato, de cuerpo completo, sentada; semánticamente la pintura, esta realizada sobre el vidrio de la tapa de la caja que al abrirse permite ser vista por ambos lados, debido a lo traslúcido del cristal donde está pintada; al abrir la caja se encuentra la misma figura sobre el fondo de la misma y sobre las paredes que construyen el objeto las cuales tienen por fondo un negro plano, sobre el cual se lee un poema de Pablo Neruda que se lee de la siguiente forma:
“Me gustas cuando callas porque estas como ausente y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca… y me oyes desde lejos y mi voz no te alcanza… me gustas cuando callas porque estas como ausente, distante y doloroso como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan y estoy alegre, alegre de que no sea cierto”.



La caja esta pintada mediante un contraste cromático, por fuera se ve en su color natural y por dentro en negro; los autorretatos están pintados mediante pequeñas manchas que tienden a los ocres y verdes por lo cual se integran en el color natural de la madera. La tapa de la caja esta rodeada de pequeños rombos rojos, sobre un fondo blanco y delineados de negro; que enfatizan la imagen; de algún modo me sugiere esta idea de delimitación entre lo externo y lo interno; el adorno que solemos poner a nuestra apariencia a lo que mostramos, lo que perciben por fuera los demás y lo sensible o vulnerable que uno puede ser por dentro, entiendo el negro de la parte interna de la caja como una metáfora de lo ausente de lo no presente y al relacionarla con el poema me sugiere la ausencia de un ser a quien se ha amado.
En la base permanece el mismo fondo negro pero tiene unas flores pintadas, que me parecen metáfora del origen personal, del florecer como persona, como mujer, como lo que está finalmente ahí en la base de su ser.



La segunda caja, esta construida mediante láminas esmaltadas, la tapa contiene un autorretrato de Tania, donde utiliza como signo plástico principalmente la línea y la mancha, que se genera por la naturaleza de la técnica empleada para esta pieza que adquiere un carácter pictórico pues la calidad lineal se mezcla con el fondo y se funden de una manera que genera en conjunto cierta atmósfera.
La actitud del personaje retratado es fuerte, mira hacia fuera, no es como la otra donde parece estar en espera de…, ahora su actitud es de mostrarse diferente, sin embargo dentro de la caja hay otro esmalte que muestra el retrato de un niño, el cual es el que en esta ocasión se muestra vulnerable, temeroso y débil.

Sigo entiendo la caja como metáfora de contenedor de emociones, de recuerdos, y si relaciono esta segunda caja con la primera, posiblemente tiene el personaje interior una relación con aquel al que esta escrito el poema y me sugiere al estar dentro de la caja que se ha convertido en un recuerdo de un valor preciado para la persona que lo guarda, como una forma de guardarlo en su interior, en un lugar profundo.
La tercer parte de la pieza, es del mismo modo una caja, la cual en su tapa muestra formas geométricas, al reverso de la misma tapa encontramos otro esmalte con unas cuantas líneas que apenas alcanzan a verse, en su fondo, se percibe una silueta cuya forma se abstrae por las rayas que están sobrepuestas en ella, una especie de desenfado que puedo entenderlo como una eliminación del personaje o bien como una invitación al espectador a que coloque ahí dentro algún recuerdo; en la base de la caja se encuentran un hombre y una mujer que observan al espectador fijamente; este par de personajes al estar en la base de la caja me sugieren que son parte de la base y construcción de Tania; es decir sus padres, sus abuelos, o alguien de esa importancia, es decir del dónde viene ella.



El trabajo de Tania en conjunto se inserta considero en la representación por medio del establecimiento con la semejanza de la realidad pero que adquiere un valor simbólico de los elementos que representa, de algún modo sustituye y expresa la realidad a partir de estos signos que le permiten ordenar sus representaciones donde dichos signos finalmente se abren a la interpretación del espectador, sobre todo en esta última caja donde los elementos se han vuelto casi abstractos muy sintéticos por lo cual nos abre mucho las posibilidades interpretativas.
Considero que este último trabajo de Tania es el que adquiere un nivel pragmático interesante, pues obliga al espectador a internarse en las cajas, a tomarlas, a leerlas, a interpretarlas; en este sentido nos obliga a entrar en lo íntimo de la caja, de la autora y de nosotros mismos.


Bibliografía
Acha, Juan “Crítica del arte”, Trillas, México 1992
Bell, Julian. ¿Qué es la pintura? Galaxia Gutemberg, España 2001
Carrere, Alberto, Retórica de la Pintura. Cátedra, Madrid, 2000